Rita Arosemena-Perez

Blog sobre minimalismo, bienestar y cómo ser una mejor persona en un mundo jodido.


Mejor tener un sueño sin cumplir que una vida sin sentido


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Pensaba lo mismo que tú.

Hace unos años, creía que solo se necesita una cierta cantidad de dinero, buena salud y gente que te quiere para ser feliz. Es el ideal de la vida perfecta.

Y claro, haber cumplido tus sueños… Todo el mundo piensa que es lo mejor que te puede pasar.

Pero no es cierto, ¿sabes?

Cumplir tus sueños solo te hace más feliz por un rato. Después, te quedas paralizado porque no sabes qué hacer con tu vida.

Solo imagina que todos tus planes sean sobre cómo construir un puente de lado a lado sobre un río, y te pasas 5, 10, 20 años trabajando en ello. Al final, trabajaste tan duro que lograste construir el puente, el problema es que no hiciste ningún plan para seguir adelante después de eso.

Así que, luego de haber cumplido el gran sueño de tu vida, resulta que te sientes perdido, confundido y te cuesta entender quién eres, porque todo lo que sabías de ti era que estabas construyendo un puente.

Nunca tuviste tiempo para conocerte a ti mismo, todo lo que veías en tu cabeza era el puente. Te obsesionaste.

En tu desesperación, puede que decidas construir otra cosa. Alguien te dice que eres un increíble constructor de puentes y que deberías seguir haciéndolo, porque el mundo necesita constructores como tú.

Si haces caso, comenzarás a perseguir una réplica de tu gran sueño… Pero después de un tiempo, te darás cuenta de que los sueños, como el amor, no se repiten.


Creo que todos podemos ser un poco más felices si dejamos de obsesionarnos con los "grandes sueños", las metas astronómicas, y comenzamos a encontrar placer en las metas pequeñas. Ya sabes, la lista de pendientes que te parece insignificante. Te aseguro que no lo es, al contrario, tiene mucho sentido.

Acariciar a tu perro 10 minutos puede ser el acto con más sentido en el mundo. Piénsalo. ¿Qué podría tener más sentido? Tus sueños son solo eso: fantasías. No digo que no puedan hacerse realidad, pero no existen en el presente. En cambio, tu perro sí. Y yo apostaría a que te ama.

En los pequeños placeres de la vida están las puertas a la autorrealización. Solo deja de ver las nubes por un momento y asómbrate con el jardín que hay en la Tierra.