El karma funciona, pero no como crees

El karma no es una ley devolutiva, es una ley compensativa.

Si estacionas el auto fuera de casa y te lo roban, no esperes encontrar el mismo modelo estacionado en el mismo sitio al día siguiente, porque puede que recibas un auto distinto, como puede que recibas algo diferente.

Las personas en Occidente han malinterpretado la ley del karma y su propósito natural. Incluso hay camisetas que se venden en lote con la frase: “Si me jodes, el karma te joderá”.

Es parte de la cosmovisión occidental creer que una acción determinada produce un efecto similar.

Definitivamente, toda acción genera una reacción, pero es importante entender que el karma no es el equivalente filosófico a la venganza.

No actúa del mismo modo ni a favor de los mismos intereses.

Casi nunca son cigarros a cambio de cigarros

Que la ley del karma sea compensativa significa que genera un efecto de equilibrio o equiparación de cargas.

No tienes que hacer nada para que el karma funcione, la ley sabe hacer su trabajo perfectamente.

Puede que a nuestro parecer la rueda tarde demasiado en girar, pero el karma actúa justo en el momento oportuno.

A diferencia de la venganza, que depende del sesgado juicio humano, la ley del karma sigue su propia inteligencia, es atemporal, ubicua y transgeneracional.

El karma actúa en el momento menos pensado, en un paraje remoto o en una gran ciudad, y puede caer sobre nuestros hijos o nietos.

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Como la compensación no es igual a la devolución, el karma actúa de formas inesperadas para traer equilibrio a nuestra vida.

Esto puede ser confuso para quienes han sido engañados o traicionados por alguien más de una vez. Quizás se pregunten:

Si el karma funciona, y trabaja para equilibrar las cargas, ¿por qué me sigue yendo tan mal?

La razón es que probablemente has cometido el error de apropiarte del papel de la víctima, y eso genera karma para ti mismo.

Como todas las leyes universales, el karma se basa en la vibración, así que –sin importar las circunstancias–, si insistes en creerte una víctima seguirás atrayendo ruina a tu vida.

Karma y venganza no son lo mismo

Algo similar ocurre si diriges toda tu energía a desear que las personas que te lastimaron sufran y experimenten la desdicha.

El sistema penal lo entiende y por eso los autores intelectuales de un crimen también son condenados, aunque técnicamente no hayan participado en la acción.

El deseo de venganza no solo genera karma para ti, también te ata a la espera de un evento que puede no ocurrir en esta vida.

Una vez más: la ley del karma es atemporal, ubicua y transgeneracional.

De hecho, parece haber una tendencia natural a actuar sobre lazos de primer grado de consanguinidad, lo que significa que a menudo heredamos los errores de nuestros padres o nos convertimos en su lección kármica.

Es importante comprender esto para entender porqué las personas que estafan o engañan a otros parecen seguir teniendo éxito y dinero a pesar de sus acciones.

La razón no es que el karma se haya olvidado de ellos, simplemente considera que la ausencia de dinero no es la lección kármica indicada.

Puede que el comité kármico decida quitar a esta persona un hijo, un padre, un amor, una oportunidad o una parte de su cuerpo…

Las posibilidades son ilimitadas.

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A lo mejor pienses, luego de leer esto, que el karma es otra forma de llamar a la venganza.

No te equivoques. En realidad son procesos muy distintos.

La venganza persigue siempre un objetivo devolutivo, el problema es que no puede restaurarse una emoción intacta, un instante o una experiencia.

Sin importar lo que hagamos para castigar al autor de nuestro sufrimiento, la venganza termina convirtiéndose en un círculo vicioso de pérdidas, decepciones y pobreza.

La ley kármica es acumulativa, así que elige con cuidado

Tanto si tus acciones están llenas de bondad como si son malintencionadas, la ley máxima dice que toda acción genera una reacción en igual o mayor proporción, pero en sentido contrario.

Esto significa que siempre recibirás algo a cambio de tus actos, así que elige con cuidado dónde pones tu intención.

Desde luego, no es fácil delegar “el cobro de deudas kármicas” al universo, pero con seguridad es la mejor decisión que puedes tomar.

¿Cómo abstenerte de buscar venganza por tu cuenta?

Solo recuerda que no puedes administrar los actos o sentimientos de los demás, pero sí los tuyos.

Puedes elegir en todo momento cómo quieres sentirte, cómo quieres actuar, cómo quieres recordarte a ti mismo dentro de 20 o 30 años.

Lo que estás haciendo ahora, ¿tendrá valor para ti cuando seas viejo? ¿Te hará sentir orgulloso? ¿Te dará vergüenza?

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