Hace mucho quería escribirte, no lo niego, y si lo hago ahora en lugar de haberlo hecho hace dos, tres o cuatro meses es porque hoy, a diferencia de entonces, lo que hiciste sigue teniendo la misma importancia, salvo que a mí ya no me importa de la misma manera.

Contigo he confirmado una antigua sospecha, una presunta propiedad terapéutica oculta en la palabra Puta cuando uno la repite compulsivamente y en voz alta. He saboreado y exprimido los beneficios de la ofensa dicha con devoción, y por ello: me disculpo. Hoy sé reconocer que no hay en ti una sola pizca de putedad, y que tus actos no justifican la denigración de ese que alguna vez amé tanto.

Te agradezco la traición, los engaños disfrazados de silencio, la cobardía para callarte la verdad, la poca vergüenza y tu rápido olvido.

Te agradezco haberme hecho construir castillos metafísicos para luego cagarte físicamente en ellos. Haberte cagado en todo tuvo su mérito.

Gracias, porque jamás esperé de ti lo que me diste, y gracias también por nunca darme lo que sí esperaba recibir. Hoy comprendo que haberme quedado contigo hubiese sido un error, y que ningún amor digno de tiempo y entrega te causa sufrimiento.

He aprendido que hay más prudencia en expulsar de nuestra vida a quien nos hiere más de una vez que en obligarnos a ya no sentir dolor, y que, si bien el perdón tiene derecho a ser selectivo, el resentimiento es una bestia negra que nunca vale la pena alimentar.

No te odio, no te guardo rencor y tampoco te deseo una vida de pena y sufrimiento, pero confieso que, sea cual sea tu felicidad, me libera saber que es tuya y no mía, y que la alegría que alguna vez compartimos halló un suelo más fértil en la individualidad.

Dudo mucho que algún día volvamos a encontrarnos; tengo la convicción de que algunas personas están destinadas a ser parte de nuestras vidas por apenas un breve suspiro de tiempo. Pero en caso de que no vuelva a verte, y en caso de que leas esto: gracias, porque fuiste momentáneamente todo lo que siempre quise y eres, ahora, el recuerdo de todo lo que ya no quiero.