Rita Arosemena-Perez

Blog sobre minimalismo, bienestar y cómo ser una mejor persona en un mundo jodido.


Las decepciones son el principio de todos los milagros

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Últimamente me siento agradecida con todas las personas que me han decepcionado. En especial con quienes se esforzaron tanto en los últimos 2 años para hacerme cambiar de opinión sobre el tipo de vida que en realidad quería tener.

Sus acciones me obligaron a cambiar de planes, y gracias a eso ahora estoy viviendo un presente lleno de abundancia, paz mental y relativa satisfacción. No me preocupa el pasado, y he logrado hacer las paces con el futuro. Nos estamos dando un tiempo, sé que llegará.

Creo que las personas que nos causan más dolor en la vida son quienes estaban destinadas a abrirnos los ojos para recordar quiénes somos, lo que vale la pena y lo que no. Así que las decepciones son el principio de todos los milagros.

No puedes vivir un milagro hasta que te deshaces de todo lo que piensas que está bien o mal en tu vida. Hasta ese momento, vives dormido.

La consciencia es un estado posterior a la decepción. Para llegar a ella, hace falta ese dolor, esa sensación de haber sido lastimado incluso en lugares que no sabías que existían en ti para lastimar.

Dale las gracias al autor evidente de tu sufrimiento. Probablemente, ni siquiera sabe que está haciéndote el favor de tu vida al dejar que lo veas tal y como es ahora, y no después.

Celebra las decepciones, porque generalmente son la antesala de los grandes triunfos y las personas que se quedaron a tu lado cuento estabas hundido en el fango son las únicas que merecen disfrutar contigo de la victoria.

Por supuesto, nunca sabrías quién merece ser parte de tu vida si no tuvieras que afrontar una decepción de vez en cuando. Viéndolo así, las decepciones no solo son el principio de los milagros, también son una ventana a través de la cual aprendemos a ver con claridad y descifrar las intenciones del alma.

Mejor tener un sueño sin cumplir que una vida sin sentido


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Pensaba lo mismo que tú.

Hace unos años, creía que solo se necesita una cierta cantidad de dinero, buena salud y gente que te quiere para ser feliz. Es el ideal de la vida perfecta.

Y claro, haber cumplido tus sueños… Todo el mundo piensa que es lo mejor que te puede pasar.

Pero no es cierto, ¿sabes?

Cumplir tus sueños solo te hace más feliz por un rato. Después, te quedas paralizado porque no sabes qué hacer con tu vida.

Solo imagina que todos tus planes sean sobre cómo construir un puente de lado a lado sobre un río, y te pasas 5, 10, 20 años trabajando en ello. Al final, trabajaste tan duro que lograste construir el puente, el problema es que no hiciste ningún plan para seguir adelante después de eso.

Así que, luego de haber cumplido el gran sueño de tu vida, resulta que te sientes perdido, confundido y te cuesta entender quién eres, porque todo lo que sabías de ti era que estabas construyendo un puente.

Nunca tuviste tiempo para conocerte a ti mismo, todo lo que veías en tu cabeza era el puente. Te obsesionaste.

En tu desesperación, puede que decidas construir otra cosa. Alguien te dice que eres un increíble constructor de puentes y que deberías seguir haciéndolo, porque el mundo necesita constructores como tú.

Si haces caso, comenzarás a perseguir una réplica de tu gran sueño… Pero después de un tiempo, te darás cuenta de que los sueños, como el amor, no se repiten.


Creo que todos podemos ser un poco más felices si dejamos de obsesionarnos con los "grandes sueños", las metas astronómicas, y comenzamos a encontrar placer en las metas pequeñas. Ya sabes, la lista de pendientes que te parece insignificante. Te aseguro que no lo es, al contrario, tiene mucho sentido.

Acariciar a tu perro 10 minutos puede ser el acto con más sentido en el mundo. Piénsalo. ¿Qué podría tener más sentido? Tus sueños son solo eso: fantasías. No digo que no puedan hacerse realidad, pero no existen en el presente. En cambio, tu perro sí. Y yo apostaría a que te ama.

En los pequeños placeres de la vida están las puertas a la autorrealización. Solo deja de ver las nubes por un momento y asómbrate con el jardín que hay en la Tierra.

¿Vale la pena tener más dinero?

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No hay nada en este mundo que no puedas tener si le pones ganas, incluyendo hacer más dinero.

Los atletas usan mucho la frase “ponerle horas”. Dicen que, si pones las horas, vas a ver los resultados tarde o temprano en el rendimiento. Pasa lo mismo con el dinero.

La pregunta no es si “puedes” tener más. Yo estoy 100% segura de que en 1 año todos tus “problemas” financieros desaparecerían con actitud y un buen plan. La verdadera pregunta es qué tanto vale la pena.

¿El dinero vale el tiempo que no vas a compartir con tu familia? ¿Vale las noches de trasnocho? ¿La incertidumbre cuando las cosas no salgan como quieres?

El dinero no viene enlatado para que vayas por él al supermercado, tienes que crear las situaciones correctas para que venga a ti. Es un proceso, y a veces duele.

También creo que el dinero es una bendición, pero al mismo tiempo es una droga, y puede que pasen dos cosas cuando tu cuenta bancaria se llene de números y tengas que usar una calculadora para sumar:

1. Que te vuelvas una mejor persona y compartas tu abundancia con los demás.
2. Que te sientas más perdida y miserable, porque ni todo el dinero del mundo puede sanar un corazón enfermo.

De verdad, te lo aseguro.

Así que pregúntate: ¿cuánto vale el dinero para ti?

¿Por qué quieres tener más dinero en primer lugar?

Si quieres mi opinión, el dinero no me ha hecho más feliz. Puedo comprar experiencias agradables para mí y las personas que quiero, pero ninguno de mis problemas existenciales se ha resuelto.

Tengo las mismas dudas de siempre:

  • ¿Quién soy?
  • ¿De dónde vengo?
  • ¿A dónde voy?
  • ¿Seguro que no soy adoptada?

Lo que me da más miedo ni siquiera es quedarme sin dinero, sino lo que el exceso de dinero puede hacerle a la gente.

Creo que muy pocas personas tienen la madurez suficiente para saber que tienen la vida resuelta y no querer suicidarse.

Somos más felices cuando tenemos algo que hacer, algo que esperar, algo que buscar…

Créeme, no necesitas tanto dinero como piensas. El dinero no es la solución para que te sientas satisfecha con tu vida. Estarás en la cima por un rato mirando hacia abajo, te vas a sentir como una diosa, y luego te vas a querer lanzar porque ya no habrá nada más que puedas hacer con tu vida.

Tenerlo todo es estar demasiado cerca de no tener nada.


Deja de darle tanta importancia al dinero. No es la gran cosa. No digo que sea malo, ¡gózatelo! Te lo mereces. Cómprate un montón de cosas caras, alquila un yate en Ksamil, siente la efervescencia de tener todo lo que habías soñado.

Cuando se te pase el efecto, báñate con agua fría para que la cruda verdad no te aplaste.

Todo el mundo piensa: “Claro, la gente con dinero no quiere que nadie más lo tenga”. Para nada, ni siquiera les importa. Te vuelves completamente indiferente, solo sabes que el dinero está ahí y que nunca te va a hacer falta.

Es como ser un vampiro. No te preocupa envejecer ni morir, porque te acostumbras a la idea de ser inmortal. Supongo que eso pasa en algún momento cuando ya viviste unos 400 años…

Si llegas a ese punto con el dinero, me alegro por ti. Es una sensación de alivio fantástica, pero no esperes más que eso: alivio.

No felicidad, no entusiasmo, no realización. Solo vas a sentir “alivio”, como cuando te haces un examen y todo sale OK.

Tienes que darle sentido a tu vida de otra forma, porque el dinero es solo un aditivo. Lo que de verdad estás buscando está en otro lado, y es eso lo que le va a dar sentido a tu vida.